Intervención del Canciller Carlos Holmes Trujillo en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de Iberoamérica

15/11/2018
Intervención del Canciller Carlos Holmes Trujillo en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de Iberoamérica

Antigua, Guatemala (nov. 15/18). Quiero agradecer a Guatemala, en cabeza de la señora Ministra, doña Sandra Jovel, por todo el trabajo que ha hecho durante estos dos años y en particular por la organización de la vigésimo sexta Cumbre Iberoamericana. Agradezco también al pueblo guatemalteco por su calurosa bienvenida y por la generosa acogida que ha dado a este encuentro.

Colombia resalta el esfuerzo y el trabajo conjunto realizado por la Secretaría Pro Témpore y la Secretaria General Iberoamericana, querida y admirada Rebecca, que han contribuido a la visibilidad de este mecanismo en la escena internacional y ante los ciudadanos de esa casa común que es la comunidad iberoamericana.  Esa dedicación ha contribuido también a avanzar en la implementación de los mandatos presidenciales y la agenda de la Conferencia Iberoamericana.

El tema escogido para esta Cumbre —“Compromiso Iberoamericano por el Desarrollo Sostenible: Iberoamérica próspera, inclusiva y sostenible”— tiene para el Gobierno del Presidente Iván Duque una relevancia particular, pues está plenamente sintonizado con el compromiso que asumió con los colombianos, desde el pasado 7 de agosto, de avanzar en la construcción de un país más equitativo a partir de la legalidad y el emprendimiento, y sobre los pilares de la innovación y la sostenibilidad.

En efecto:  no puede haber prosperidad sin legalidad, es decir, sin buena calidad normativa; estabilidad y certidumbre jurídica; gobierno efectivo, responsable y limitado; integridad institucional y Estado de Derecho; y transparencia en las relaciones Estado-ciudadanía y entre los ciudadanos. Tampoco puede haber prosperidad sin emprendimiento, es decir, en ausencia de condiciones y oportunidades para la generación de nueva riqueza, mediante el aprovechamiento responsable de todos los recursos y capacidades —tanto humanos como naturales, materiales e inmateriales— de los que dispone la sociedad para avanzar en la ruta del progreso.  O en ausencia de las libertades y derechos en el marco de los cuales pueden desplegarse la creatividad y el espíritu innovador de las personas.  Tampoco puede haber prosperidad sin equidad, es decir, sin igualdad de oportunidades para la participación cada vez más amplia de todas las personas en los beneficios del desarrollo y el crecimiento económico y el goce efectivo de la autonomía para determinar su propio proyecto de vida.

No puede construirse una sociedad verdaderamente inclusiva sin legalidad.  La primera inclusión es, de hecho, la igualdad de todas las personas ante la ley, la garantía de que todos los ciudadanos recibirán por parte de las autoridades un trato justo y equitativo, respetuoso de sus derechos y libertades.  Al mismo tiempo, la inclusión efectiva supone que los ciudadanos asuman con responsabilidad el ejercicio de sus derechos, y se apropien de los deberes que les corresponden como miembros de la sociedad.

El emprendimiento es uno de los principales motores de inclusión, al dinamizar la economía, generar empleos formales y de calidad, y al contribuir —por la vía de la tributación— a la financiación del funcionamiento del Estado y de la provisión de bienes y servicios públicos.  La funcionalidad de las instituciones, de igual manera, a la hora de proveer bienes y servicios públicos.  Y una sociedad más equitativa supone la inclusión más amplia posible de los ciudadanos en la vida política, económica, social y cultural de sus comunidades.  Es la inclusión la que permite construir la unidad en la diversidad, la que da solidez a los lazos de solidaridad y corresponsabilidad que también apuntalan la convivencia pacífica.

Legalidad, Emprendimiento y Equidad tienen que ver también con la sostenibilidad.  Primero:  La cultura de la legalidad enriquece el capital social, la plena vigencia del Estado de Derecho fortalece la confianza ciudadana en las instituciones políticas.  Todo ello le da sostenibilidad a la vida social y posibilita la construcción de proyectos compartidos.  Segundo:  el emprendimiento responsable implica un compromiso con el uso sostenible de los recursos, con el cuidado del ecosistema del que formamos parte todos los seres humanos, y que nos pertenece a nosotros tanto como a las generaciones futuras.  Tercero:  las sociedades más equitativas son las que más se comprometen con la sostenibilidad.  Si después de la lucha contra la pobreza hemos convenido orientar nuestros esfuerzos hacia el desarrollo sostenible, es precisamente porque la tarea no se limita a la reducción de la pobreza sino que abarca también la expansión de la equidad.

Gracias, señora Ministra, por permitirme compartir estas ideas.  Reflejan la manera en que desde Colombia abordaremos la Agenda de Desarrollo 2030 y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022, “Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad”, cuyos ejes estratégicos serán —precisamente— la legalidad, el emprendimiento y la equidad; sin los cuales no hay —permítanme insistir en ello— prosperidad, inclusión y sostenibilidad.

Los países que conformamos la comunidad iberoamericana tenemos muchos aportes que realizar en la implementación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. Nuestra región no sólo fue impulsora de la idea de contar con unos Objetivos de Desarrollo concretos, medibles y apropiados; sino que también, después de la Adopción de la Agenda, es una de las regiones que más esfuerzos y buenas experiencias ha desarrollado en la aplicación de nuestros 17 objetivos.

La Declaración de Guatemala es un ejemplo de cómo el esfuerzo de concertación entre los países puede resultar en compromisos claros frente a la disminución de las desigualdades sociales y la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones de los países de la Comunidad Iberoamericana. Me permito destacar los acuerdos logrados en materia de cooperación; cultura; cohesión social; juventud; igualdad de género; sostenibilidad ambiental y cambio climático; y particularmente en las áreas de educación, ciencia, tecnología e innovación.

Las más de dos décadas de cooperación iberoamericana demuestran la importancia de fortalecer este espacio, enriquecer sus principios y valores, orientarla hacia el desarrollo de las comunidades y los pueblos y asegurar que continúe aportando a la cooperación internacional. El libro “Una década de cooperación sur - sur en Iberoamérica” plasma precisamente los logros alcanzados. Este inventario de la cooperación debe alentarnos a continuar nuestros compromisos con los proyectos y las áreas estratégicas identificadas.

En este marco, deseo destacar la Adopción del Plan de Acción Cuatrienal de la Cooperación Iberoamericana construido desde una perspectiva multidimensional del desarrollo, que permitirá fortalecer la arquitectura global de la cooperación.

Resalto muy particularmente la inclusión de una Línea de Acción que impulsa la Economía Creativa y Cultural, o la Economía Naranja. Además del potencial para generar riqueza y valor a través del talento y la creatividad, es un claro elemento integrador de las diferentes culturas presentes en Iberoamérica y un espacio en el que la SEGIB ha aportado resultados concretos como la coproducción de más de mil películas, y en el que esperamos que siga generando valor agregado en beneficio de nuestras comunidades.

Muy queridos y queridas colegas, deseo finalizar esta intervención agradeciendo a la señora doña Mariangela Rebuá por sus labores durante estos años como Secretaria Adjunta de la SEGIB. Aplaudimos su gestión y le auguramos éxitos en sus nuevos horizontes profesionales.

Por último, me permito reiterar a la Secretaría Pro Témpore de Guatemala mi agradecimiento por acogernos en esta vigésimo sexta cumbre. Así mismo, felicito a Andorra por asumir esa responsabilidad y liderazgo durante los próximos dos años. Colombia reitera su mejor voluntad y disposición para seguir trabajando de manera conjunta, con el fin de fortalecer la Conferencia Iberoamericana.

Muchas gracias.

 

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